Categorización y Discriminación
Desde que el niño empieza a desarrollar su inteligencia comienza a hacer categorias para organizar los estímulos que percibe. De este modo puede llegar a generar un concepto (por ejemplo, automóvil) para una situación o ente que cumpla una serie de caracteristicas concretas (un objeto con ruedas, metalico, que permite desplazarte...). De no ser así no podría generar opiniones, supuestos o hipotesis que le permitan conseguir sus propositos (para desplazarme puedo utilizar un coche). Sin embargo, estas son funciones sencillas y simplistas. Después de conseguir construir generalizaciones hay que entrenar la discriminación, esto es, construir subgrupos dentro del mismo grupo raíz para poder distinguir dentro de una misma categoría (un auto puede ser una moto si tiene dos ruedas, una furgoneta si tiene espacio para mercancías, etc,...). Esto le permite hacer operaciones mentales más complejas para ser más adaptativo al entorno y a sus exigencias (con la moto puedo desplazarme con más agilidad pero puedo transportar menos mercancía que con la furgoneta).
Ésto está a la base de uno de los grandes problemas de nuesta sociedad: el prejuicio. El mundo es complejo y la gente sencilla, por ello, tendemos a clasificar las cosas como blanco o negro, bueno o malo; cuando la realidad tiene una mucha mayor riqueza de matices, más bien como una escala de grises. Nada es absoluto, todo es relativo en comparación con algo. Las operaciones sencillas son las de dramatización, polarización y categorización, estas asociaciones simples nos llevan a construir juicios simples, que implican ciertas reacciones. No es prejuicio decir que es probable que los gitanos roben con más frecuencia que los payos, sí lo es decir que los gitanos son ladrones. Para intentar aproximarnos a un juicio documentado hay que contemplar siempre la posibilidad de error, las razones que nos han llevado a tomar esa conclusión y tener en cuenta el máximo de variables que puedan influir mínimamente en la ecuación, así como darse cuenta de la especificidad situacional. Por contra, la polarización es una muestra de inmadurez emocional donde se radicalizan las emociones y todo se convierte en terrible o fabuloso, sin valorar y evaluar los aspectos positivos, negativos o neutros y en que grado se dan. Es un hecho que las personas con transtornos emocionales dramatizan (los histriónicos, los narcisistas, etc,...).
Todo esto se entorpece por las limitaciones del lenguaje. El lenguaje en sí es una pura categorización; en la realidad cotidiana no hay dos seres, objetos, situaciones,... iguales, sin embargo, utilizamos una palabra como un agrupamiento de unas caracteristicas también generalizadas (hasta qué punto un "perro" es lo suficientemente "perro" para ser considerado como tal). No obstante, esto es necesario. Si hubiese una palabra para cada cosa o situación en cada momento, no tendríamos capacidad mental para archivar la millonésima parte del léxico humano y tendríamos serias dificultades de expresión y entendimiento. Además, el lenguaje es subjetivo, nosotros somos los que determinamos a qué denominamos y de qué manera. ¿Qué es lo que hace que podamos seguir llamando a las cosas por su nombre a través de las situaciones y a través del tiempo?. Como reflexión, nosotros mismos no somos los mismo que hace 10 años, todas las células que conforman nuestro cuerpo han muerto alguna vez, a excepcion de las neuronas, pero estas últimas son energía consumida y renovada (moleculas, impulso eléctrico,...); ¿Qué es lo que hace que podamos seguir considerandonos los mismos, manteniendo nuestro propio nombre?.
Esto sólo es parte de las limitaciones del lenguaje, también generalizamos al oír la fonetica, nadie repite dos veces la misma palabra de la misma manera. Un osciloscopio no marcaría nunca la misma onda exactamente, pero sí puede una parecida. Cuando generalizamos lo que oímos y decimos en algo concreto(ej.: he oído la palabra "perro") cometemos un error ya que lo uníco que hacemos es una mera aproximación lo suficientemente significativa para poder generalizar con un alto grado de semejanza. Pero esta aproximación puede ser demasiado arbitraria en conceptos complejos y abstractos como los que están a la base de las relaciones y entendimientos humanos: "moral", "felicidad", "libertad", "bien"o "mal" por ejemplo. ¿Cómo los definimos? Todos tenemos una idea bastante más desencajada que la que tendríamos para una palabra más concreta y consensuada (que no del todo) como son las palabras "perro", "árbol", "silla",...
Los problemas de categorización y discriminación están siempre presentes (en este mismo discurso y en la interpretación que tú estás haciendo de él). Podemos atenuar el problema siendo conscientes, y, si bien es cierto que una persona con mayor capacidad intelectual tiene más recursos para cometer menos errores en el asunto, todos podemos entrenarnos en la formación de grupos complejos de constuctos mentales en un ámbito concreto. Un mecánico concreto podría distinguir entre automóviles y con mayor rapidez y precisión te podrá decir si un coche es un "volkswagen", si es un "golf", un "golf GTI", de qué año es, etc...; ya que está entrenado en categorizar y discriminar dentro de un campo concreto y sin necesidad de tener una capacidad mental superior. Y más sorprendente es el ámbito micológico, donde a cualquiera nos parecerían dos setas la misma cosa, los entendidos podrían discriminar entre grupos, familias, especies, variedades y dentro de la misma variedad las diferencias entre dos hongos. Sí ésto se puede entrenar en ámbitos concretos, quizá no de la misma manera, pero se debería poder entrenar las habilidades de discriminación en ambitos más abstractos, como el ámbito politico social.
Ésto está a la base de uno de los grandes problemas de nuesta sociedad: el prejuicio. El mundo es complejo y la gente sencilla, por ello, tendemos a clasificar las cosas como blanco o negro, bueno o malo; cuando la realidad tiene una mucha mayor riqueza de matices, más bien como una escala de grises. Nada es absoluto, todo es relativo en comparación con algo. Las operaciones sencillas son las de dramatización, polarización y categorización, estas asociaciones simples nos llevan a construir juicios simples, que implican ciertas reacciones. No es prejuicio decir que es probable que los gitanos roben con más frecuencia que los payos, sí lo es decir que los gitanos son ladrones. Para intentar aproximarnos a un juicio documentado hay que contemplar siempre la posibilidad de error, las razones que nos han llevado a tomar esa conclusión y tener en cuenta el máximo de variables que puedan influir mínimamente en la ecuación, así como darse cuenta de la especificidad situacional. Por contra, la polarización es una muestra de inmadurez emocional donde se radicalizan las emociones y todo se convierte en terrible o fabuloso, sin valorar y evaluar los aspectos positivos, negativos o neutros y en que grado se dan. Es un hecho que las personas con transtornos emocionales dramatizan (los histriónicos, los narcisistas, etc,...).
Todo esto se entorpece por las limitaciones del lenguaje. El lenguaje en sí es una pura categorización; en la realidad cotidiana no hay dos seres, objetos, situaciones,... iguales, sin embargo, utilizamos una palabra como un agrupamiento de unas caracteristicas también generalizadas (hasta qué punto un "perro" es lo suficientemente "perro" para ser considerado como tal). No obstante, esto es necesario. Si hubiese una palabra para cada cosa o situación en cada momento, no tendríamos capacidad mental para archivar la millonésima parte del léxico humano y tendríamos serias dificultades de expresión y entendimiento. Además, el lenguaje es subjetivo, nosotros somos los que determinamos a qué denominamos y de qué manera. ¿Qué es lo que hace que podamos seguir llamando a las cosas por su nombre a través de las situaciones y a través del tiempo?. Como reflexión, nosotros mismos no somos los mismo que hace 10 años, todas las células que conforman nuestro cuerpo han muerto alguna vez, a excepcion de las neuronas, pero estas últimas son energía consumida y renovada (moleculas, impulso eléctrico,...); ¿Qué es lo que hace que podamos seguir considerandonos los mismos, manteniendo nuestro propio nombre?.
Esto sólo es parte de las limitaciones del lenguaje, también generalizamos al oír la fonetica, nadie repite dos veces la misma palabra de la misma manera. Un osciloscopio no marcaría nunca la misma onda exactamente, pero sí puede una parecida. Cuando generalizamos lo que oímos y decimos en algo concreto(ej.: he oído la palabra "perro") cometemos un error ya que lo uníco que hacemos es una mera aproximación lo suficientemente significativa para poder generalizar con un alto grado de semejanza. Pero esta aproximación puede ser demasiado arbitraria en conceptos complejos y abstractos como los que están a la base de las relaciones y entendimientos humanos: "moral", "felicidad", "libertad", "bien"o "mal" por ejemplo. ¿Cómo los definimos? Todos tenemos una idea bastante más desencajada que la que tendríamos para una palabra más concreta y consensuada (que no del todo) como son las palabras "perro", "árbol", "silla",...
Los problemas de categorización y discriminación están siempre presentes (en este mismo discurso y en la interpretación que tú estás haciendo de él). Podemos atenuar el problema siendo conscientes, y, si bien es cierto que una persona con mayor capacidad intelectual tiene más recursos para cometer menos errores en el asunto, todos podemos entrenarnos en la formación de grupos complejos de constuctos mentales en un ámbito concreto. Un mecánico concreto podría distinguir entre automóviles y con mayor rapidez y precisión te podrá decir si un coche es un "volkswagen", si es un "golf", un "golf GTI", de qué año es, etc...; ya que está entrenado en categorizar y discriminar dentro de un campo concreto y sin necesidad de tener una capacidad mental superior. Y más sorprendente es el ámbito micológico, donde a cualquiera nos parecerían dos setas la misma cosa, los entendidos podrían discriminar entre grupos, familias, especies, variedades y dentro de la misma variedad las diferencias entre dos hongos. Sí ésto se puede entrenar en ámbitos concretos, quizá no de la misma manera, pero se debería poder entrenar las habilidades de discriminación en ambitos más abstractos, como el ámbito politico social.
