Koyaanisqatsi
La ciudad existe desde hace ya mucho tiempo, se creó como protección a los numerosos peligros que acechaban al ser humano. Su estructura se basaba en que cada individuo tomaba un papel para asegurar que su sociedad se ajustara a las exigencias del entorno y éstas fuesen más atenuadas. La idea de fondo era la unión de individuos que daba a luz y componía un ente poderoso (La sociedad).
Paradójicamente se ha invertido su función con el paso del tiempo. Aquella que servía de protección hoy es un hervidero de peligros, cuna de la paranoia, de las fobias sociales y de la hipocondría. Si antes la ciudad se fundía con el verde de campo ahora son m
ontañas de hormigon, de cristal y de metal. Y se vive más seguro en el medio rural que dentro de la ciudad. Las murallas que antes rodeaban la ciudad hoy cubren cada vivienda y cada puerta cerrada hoy es puerta encerrojada. De este modo nos protegemos de nuestros propios vecinos. El individuo ya no tiene que interpretar un papel, sino un libro entero y las exigencias se han reproducido descontroladamente. Y ahora que todos vivimos juntos, nunca hemos estado tan separados. El núcleo de cada individuo está lleno de vacío, un vacío existencial y un vacío emocional. Esto se bautizó como desindividualización y reina prematuramente en nuestras vidas, el individuo se pierde entre la multitud en todos los ambitos. Ahora no interesan los intereses individuales y sólo beneficia el bien del colectivo. Las modas, las marcas y las maneras lideran la vida de las personas y las hacen esclavas de las demás y de sí mismas.Nuestra personalidad está inventada, es una de tantas fotocopias de una personalidad original minimamente personalizada. Ésta la recibimos escupida sobreliminalmente de los medios de comunicación y de las personas "cercanas". La esperanza de la autopersonalización reside precisamente en el incesante y contrarestante bombardeo de sugestiones, a modo de seducciones, de persuasiones, de manipulaciones o simplemente de intimidaciones sobre como debemos ser. Entonces, la persona confusa por tanta saturación recurre al mecanismo auxiliar para casos desesperados: la creatividad. Pero al fin y al cabo todo se sintetiza en cosas aprendidas y la unica creatividad reside darles órden y estructuras originales. Así cuanto menos utilizado sea un recurso más original decimos que es.
Una de las grandes fuentes de aprendizaje es la familia, aquella que muchos decían que permanecería siendo la misma ante peligros y adversidades, ha resultado ser de una configuración más heracliteana, incluso kafkiana por aquello de la metamorfosis. Ya no es en absoluto lo que era antes, o lo que se decía que era antes(ya que mi visión de los tiempos pasados está bien limitada en 20 años). En la familia los hijos ya no utilizan como modelos de actuación a sus padres, sino a las personalidades ficticias e inalcanzables de la idolatría comercial mediática. El amor ha cambiado, la confianza está escondida y la obediencia se ha extinguido. La madre siempre llorará por su hijo, pero ahora parece tener más motivos que nunca.
La base de la familia está en la educación transmitida. Antes era autoritaria, autorizativa o permisiva. La última se ha puesto de moda pero con un sueldo fijo para los progresivos vicios de los hijos. Respecto a la atención prestada al hijo, hoy es mas bien dicotómica: o bien sobreprotectora o bien desantendida. La educación sobreprotectora es aquella que asesina una parte de la realidad, que secuestra al individuo en una vida masticada y sin complicaciones, que censura la posibilidad de que el niño deje de serlo y que roba al individuo la capacidad de afrontar las constantes exigencias de la realidad. Como método de contrarestar este crimen al desarrollo de la persona, el niño grande se busca sus propios problemas que luego no es capaz de solucionar y acaban casándose con él en forma de frustración y fracaso, el niño se hace un parásito dependiente, sin ningún sentido de la ambición y se hace incapaz de vivir con autosuficiencia. Sólo hay una opción peor que esta epidemia y es la otra posibilidad: La falta de atención. La falta de atención surge de los padres inmaduros y egocéntricos que no quieren ver las responsabilidades que exige tener un hijo... que más bien les importa una mierda su hijo, así como el resto de la humanidad. Cada día crecen las parejas de jóvenes que tienen hijos y salen los fines de semana a emborracharse mientras el niño es cuidado por su abuela, la cual es incapaz de negarse debido a su soledad. El aborto que surge de esto son esos proyectos de personas que no paran de buscar formas de resultar llamativos para ocupar insatisfactoriamente sus sentimientos de vacio. La reclamante compañía de la jeringuilla, los incesantes intentos de suicidio, la pluralidad de relaciones sexuales hasta el punto de que la palabra promiscuidad pierda sentido son algunos de los métodos más recurridos.
Aunque los niños sean los más perjudicados no son los únicos y otro ejemplo son los ancianos, que poco a poco pasarán a ser llamados residuos, restos o despojos. ¡Qué suerte que tenemos contenedores de reciclaje donde "depositarlos cuidadosamente"! Para eso están los geritétricos, edificios aislados donde los ancianos toman su dosis diaria de depresión y soledad. Los geriátricos son como una especie de bolsas herméticas donde se condensan las enfermedades que poco a poco mataran a los parásitos de su interior. Dentro, unos funcionarios, solidarios en el mejor de los casos, se encargan de maniatar a la futura mayoría de la población. Muy buena idea, así además no los vemos por las calles deambulando. Sin embargo, lo peor no está dentro de los asilos, sino en las conciencias de los individuos. Crece el distanciamiento entre los que necesitan saber y los que tienen por enseñar. Crece la absurda sensación de que nosotros nunca llegaremos a ser ancianos.
Y así acaba donde empezó. Esta entrada es una especie de ensayo sobre lo que observo en la vida cotidiana de forma pesimista y negativa, también se exponen sucesos exagerados y selectivos. No pretendo decir que lo que escribo sea la realidad, solo enumerar constantes errores de la sociedad actual de forma sensacionalista y literaria. Es una crítica social narrada de forma que haga pensar al que lo lea dentro de una sensación grisacea de vacío, de frustración; pero una vez más es una ficción esperpéntica de la realidad. Tened totalmente en cuenta este último parrafo aplicado a todos los demás.

2 Comments:
Tu reflexiones siempre derivan en temas relacionados con la pedagogía y la psicología, y está bien. El que necesite el último párrafo no merece leerte. Tengo la impresión que ese último comentario lo has escrito para salir del pozo oscuro en el que voluntariamente te habías adentrado para criticar los aspectos más repugnantes de la vida cotidiana y necesitabas creerte más optimista que todo eso. Pero no quiero psicoanalizarte, ese no es mi terreno.
Respecto a las ciudades, punto de partida de tu reflexión, el problema es el hormigón. Hay un arquitecto que comentaba el otro día, en clave metafórica, que las ciudades abusan del hormigón y que es un elemento que acaba transformando nuestras almas y destruyéndonos. El hormigón es barato y resistente, pero es frío, feo y aislante. Un poco lo que no está pasando a nosotros con esta vida moderna, estos tiempos modernos.
Respecto a la responsabilidad de los padres, o como parece que ha de ser dicho ahora por la corrección política, los progenitores A y B, el siguiente comentario: para tener un arma, conducir un auto, cazar, practicar algún deporte federado, ... hay que tener una licencia o algo que acredite tu preparación. Para se padre lo único que se requiere es puntería y mala suerte. Nadie prepara para ser padre. No hay carnet de padre.
Pero, entonces, ¿por qué si antes los padres tampoco tenían preparación educaban más y mejor? Porque antes se enseñaban valores, algo que mandamos por el váter cada día.
Supongo que cada uno tira a su terreno, pero sobre lo que giran desde luego estos temas son sobre Sociología o Psicología social más que propiamente psicología. Respecto al último párrafo sigo de acuerdo con él, creo sinceramente que vamos minusculamente a mejor, pero hay varios campos que se nos escapan y debemos reconducirnos. Por ejemplo, yo creo que todavia hay mucha gente que cría a sus hijos con buen sistema educativo, pero enumero los errores para poder enmendarlos. Si escribo el éltimo párrafo es para que sepaís que soy consciente de que también existen alternativas a los errores de los que hablo, pero queda mucho más impactante si sólo hablo de lo que realmente interesa
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